sábado, 24 de enero de 2015

DÍAS DE ESCUELA

                                           
                                           
                                   
                                         

      







Para empezar a hacer una relación cronológica de los acontecimientos o episodios que a lo largo del tiempo han pasado por los caminos que recorrí, afectándome personalmente o como mero observador, también como reflexión u opinión de los hechos o circunstancias que se dieron en cada momento y que en éste espacio tengo la intención de mostrar; dudo sobre el empleo de una de las siguientes frases : " En el principio era el verbo" o    " Y se hizo la luz ", pero  sería retraerse a algo que tenemos olvidado por el trauma que nos dejó el big bang, añadiendo mas dolor, cosa que no estoy dispuesto a hacer. Así que mas cercana a nuestra actualidad, está esa edad que nunca se olvida; a no ser que se quiera hacer, pues no a todos nos ha afectado de igual manera. Me refiero a la infancia. Cuando se hacía macuala en vez de novillos, al faltar a clase por decisión propia y del acompañante-s, para emplear el tiempo en las materias llamadas en el presente, extra escolares.  
Se puede apreciar por el documento gráfico que acompaña y encabeza ésta entrada de lectura, que no las tenía todas conmigo, y siendo mi tristeza evidente, no es reflejo de lo que sucedería después, y el abrazo de mi hermano Pedro, aún por postura fotográfica, al igual que la enciclopedia sujetada por mí; denota protección y cuidados, como así fue por estar él en último año.
Las características de la época franquista que nos tocó vivir, sólo fueron percibidas a nivel social por el bajo nivel económico en el que se vivía, pues los niños estábamos adoctrinados y nuestra ignorancia hacía que tomáramos ese estilo de vida como único y normal. 
Como dos señas de identidad calificativa de esos años, sirvan como ejemplo, el " Auxilio Social ", que formaba parte de las vidas de muchas familias necesitadas como status quo intrínseco.También lo era la " O.J.E ", para los niños de las familias mas cercanas al régimen.
La leche en polvo, los golpes con la regla en los dedos o en la palma de la mano, los guantazos porque sí, las cáscaras de almendra para alimentar las estufas; aquéllas, almacenadas en un sótano que mas bien parecía un calabozo, los viajes a casa de la maestra a regarle las plantas, o a traerle el tazón de leche al maestro desde su casa y ese cara al sol cantado en el patio antes de la entrada a clase. Y nosotros, ¿ qué sabíamos de dictaduras o democracias ?, nada. Pensando todo el día en juguetear por la era, en correr, en los frutos de los huertos, en los baños de fuencaliente o parpacén, los cromos, al echar en el hoyo las perras gordas, el juego con la lima, las peleas individuales y en grupo, el fútbol... .
La mayoría de mis hermanos nacieron cuando vivían en la casa cueva, yo lo hice en el pueblo y cuando iba a la escuela, vivíamos en el barrio de la Paz, que junto al de la Victoria y el de la Esperanza, se construyeron para ensalzamiento y conmemoración de los 25 años de paz transcurridos desde la victoria franquista en la guerra civil.
Allí aconteció toda mi infancia escolar, hasta que emigramos los que quedábamos de mi familia por hacerlo, mi madre Carmen, mi Carmencita y nuestra pequeña Mª Ángeles. Mi Tomás, ya me mandaba francos suizos desde Lausanne, mi Lola y mi Sacra, desde la cruz roja de Reina Victoria en Madrid, me mandaron mi primera equipación de futbol del Real Madrid, con el nº 3 y el escudo que había que coserlos, mi Pedri ya se había adelantado para trabajar en Alcorcón, junto a mi padre  Pedro que proyectaba cine en la Gran Vía y otros cines hasta que llegó finalmente al de Campamento.
El barrio estaba rodeado por un maizal que después se convirtió en un campo de sueños de futbol, junto a la acequia que lo bordeaba y hacíamos navegar nuestros barcos de corcho o de papel o de juguetes. En otra linde junto al instituto y la casa cuartel de la guardia civil, había un basurero, con el tiempo construirían allí el colegio donde dí mis últimas clases antes de abandonar el pueblo; y el olivar pegado al barrio por el oeste.
No tengo ningún mal recuerdo escolar, ni de amigos ni profesores; al contrario, el recuerdo me hace sonreír cada vez que pienso en todos ellos (no los nombro por si el olvido de alguno de ellos, al no nombrarlos resultara injusto), pero saben quienes son. Por acordarme, lo hago hasta de aquél que me enseñó a montar en su bicicleta en el campo de futbol y vivía en la Esperanza y su padre era fotógrafo. Os recuerdo a todos los que estuvisteis conmigo, más o menos cerca. Y os añoro. Como a mis primos y tíos, mi abuelo Misindo; que vivían en mi mismo barrio y que frecuentábamos las casa de unos y otros como si fueran las nuestras. Mis abuelos Lorenzo y Cándida en las casas cuevas con mas primos y tíos que también veía con asiduidad, los primos que venían de Barcelona y nos juntábamos allí con alegría y cariño.
En Leganés también tuve otros días de escuela, pero esos ya forman parte de otra historia.