viernes, 4 de diciembre de 2015

PALABRAS, NADA MÁS.


                                         


Claude Mone. - The small arm of the Seine at Argenteuil 1875. http://www.museum-reproductions.com/cgi-bin/modern.pl?fid=1353572614&cgifunction=form

                                      


La vanalidad de unas palabras
van formado gestos rotos, vacíos
creando puertas para que abras

Sin sentido aparecen surcos baldíos
labrados con espinas incongruentes
de juicios y vocablos esparcíos

Confundiendo nociones que sientes
alterando las claras percepciones
que hacen aparecer falsas vertientes

Espero con gran pasión las dicciones
al aclarar ideas y sentimientos
moderados aparecen razones

Que cubren emociones de lamentos
por la inutilidad de destruir 
los puentes que forman los cimientos

LLegan voces alegres al concurrir
planteamientos sinceros, veraces
de concordia y amor a seguir

Entre sueños deseados abraces
todas las querencias que te ofrezco
sin dudas ni recelos lenguaraces
con tus besos de miel amanezco


miércoles, 2 de diciembre de 2015

ME ESTOY QUITANDO


                              


Diego Velázquez. - Juan de Pareja. 1650. http://www.metmuseum.org/toah/works-of-art/1971.86/


                            


 No se cuánto tiempo hace, ni me importa saberlo. Pero hace muchas fechas que lo dejé y la verdad es que no siento nada al acordarme de ello. Esporádicamente se me pasa por la cabeza la intención de volver y aunque haya tratado en alguna ocasión de materializar la opción desechada, inconscientemente la descarto porque el cuerpo con el cerebro a la cabeza (nunca mejor dicho, a huevo parece que se ha escrito), es muy sabio (de algo debe servir el haber estudiado tanto, lo cualo; no es mi caso); me estoy cansando de tanto paréntesis y comas, y punto y coma; y de las íes griegas también (otra liada). Si lo parece, no es verdad. 
Si, rechazo cualquier intento de volver a las andadas, pero lo hago sin pensar, no siento la necesidad, como cada día que me levantaba pensando con lo que iba a alimentar mis entrañas y así echar la bilis que apretaba y no me dejaba vivir los momentos mas intelectuales de mi existencia. Tampoco pretendo engañar a nadie, ni a mi mismo, al afirmar que lo he dejado totalmente, bueno no tanto, quizá sería mejor emplear el término "temporal"; porque la recaída, aunque fugaz y por motivos sociales, ha existido y es posible que vuelva a ocurrir, porque nada en esta vida es eterno. Se podrá comprobar a través de mis escritos. 
La principal causa que me alejó de ello, fue sin duda la fe en mí mismo. Pero inconscientemente, sin reparar en la acción, se me fue pasando sin enterarme, sin causarme traumas ni estados de ansiedad, estando presente a todas horas, pues no es posible deshacerse de la avalancha que nos inunda diariamente en todos los medios. Estoy mas calmao, ya no me encrespo cuando me pongo delante del teclado a escribir.
Principalmente han sido los catalanes los que me han hecho recaer en un par de ocasiones, pero siento que ya no es tan fuerte el deseo, que puedo administrar las dosis a mi antojo y si empleo con cordura mi predisposición valiente y sincera, ocurrirán en las ocasiones que la situación lo requiera por ser de interés popular dentro de la actualidad palpitante y más llamativa que haga de ella una situación inevitable y compatible con la normal actuación de un redactor de lo cotidiano, que no tiene otro oficio que contar o relatar la situación tanto social como política de nuestra forma de convivencia con nuestros semejantes.
Procuro alejarme lo más que puedo de la política, aunque confieso que me gusta opinar y "quejarme" de las situaciones que no considero justas o en concordancia con por lo menos, el sentido común.
Pero juro y prometo que estoy intentando quitarme.   



martes, 1 de diciembre de 2015

OTRA PIEDRA, LA PENÚLTIMA


                                          


Joaquín Sorolla. El boyero castellano. 1913
http://ceres.mcu.es/pages/ResultSearch?txtSimpleSearch=Sorolla

                                        



Había salido antes de hora de la oficina, tenía una cita para hacerse una prueba médica y le preocupaba más el trabajo que debía realizar, que por causa de su marcha a la clínica; debería hacer horas extras para recuperar y ponerse al corriente de la situación, pues nadie se ocuparía de sustituirle en su puesto, cosa que le mosqueaba mucho porque en otras ocasiones, para otros empleados siempre utilizaban a algún becario que suplantaría la falta del que abandonaba su puesto.
No ponía en discusión las decisiones de su jefe, pero no mostraba hacia él ninguna simpatía al tener una relación de simple contacto laboral, aunque Manolo tampoco empleaba sus dotes para empatizar con el director de la oficina. 
Al coger el coche se sintió abatido por los pensamientos que las distintas reflexiones, una vez tomado conciencia de hacia donde iba y para qué le encaminaban esa mañana sus pasos hacia la clínica.
Llevaba unos días con sensaciones anormales en la forma en que el cuerpo mostraba los síntomas para sentirse uno tranquilo con el desarrollo de todos sus sentidos.
Al notar dicha anomalía del funcionamiento del cuerpo y tras consultar con su médico de la empresa, éste sin dudarlo le mandó hacerse la prueba clínica que ese día iba a llevar a cabo. 
María le esperaría en el centro médico, pues la prueba necesitaba sedación y para la vuelta a casa necesitaba que ella condujera, además de la inquietud que  la mantenía preocupada por las posibles consecuencias del resultado de la exploración a la que se iba a someter su marido.
Se encontraron en la entrada del hospital y tras abrazarse se dirigieron palabras de cariño y tranquilidad mientras traspasaban la sala de recepción.
Una vez le indicaron donde debían dirigirse para someterse a la prueba que aclararía las anómalas manifestaciones de sus órganos digestivos, esperaron en la sala designada a tales efectos, con una intranquilidad en aumento, según pasaba el tiempo sin que le llamaran a él, aún cuando la conversación que mantenían trataba de quitarle importancia al motivo por el que estaban allí, engañándose ambos pues sabían de las posibles causas que producían dicha irregularidad en su normal comportamiento corporal.
Al nombrarle, le indicaron que pasara y le preguntaron si había puesto en práctica la preparación que necesitaba para el normal desarrollo de la prueba, contestándole que así había sido, y sin mas dilación pasó a la sala donde le esperaban los encargados de efectuar el análisis que le mostraría si había porqué preocuparse o no hacerlo, o en menor medida de la que creía.
Al terminar y salir a la sala de recuperación, se sentó en un cómodo sillón, adaptandose a él y reclinando la cabeza hacia atrás, lo primero que recordaba era la sensación de encontrarse en un lugar desconocido y con las percepciones alteradas que la sedación le causaba, vio entrar a María para sentarse a su lado, seguida de la doctora que se encargó de practicarle la prueba, no tenía demasiada conciencia de lo que estaba pasando y menos de las palabras que la doctora les estaba comunicando, pero si se percató con gran nitidez cómo lloraba María desconsoladamente y oía su llanto en lo más profundo de su ser, intentando quitarle las lágrimas que sin pausa se desprendían y resbalaban por el rostro de María, la abrazó, tratando de tranquilizarla diciéndole que todo iba a salir bien.