sábado, 28 de enero de 2017

A POR EL TERCERO

                                         


 Gustave Caillebotte. - Casas reflejadas en el agua. www.reprodart.com

                             
                                

En un principio se hizo la luz iluminando una idea, que sobrevolaba el contorno cabeceril machacando con un ritmo concatenado y armónico adulando y manipulando el inconsciente hasta conseguir su propósito, hecho que se produjo el día en que por fin se editó el primer artículo de éste blog.
Han pasado dos años, comienzo el tercero; no sé si con la misma obsesión o pasión, la definición que me lleva a interactuar con las palabras quizá no la sepa, pues no lo hago con la misma regularidad y entusiasmo como al empezar a relatar o escribir, o como queráis catalogar toda trascripción que aquí se plasma tiempo ha.
La narración de cada escrito que hago no tiene base lingüística, ni aprendizaje destinado a mejorar la redacción de las palabras que se juntan según se van encontrando, así como los signos; que se arrojan sobre la pantalla con un criterio aleatorio, dependiendo del gusto y percepción del que suscribe, entendiendo que la lectura será mas o menos amena con sus pausas y aspiraciones respiratorias al ritmo que me dicta la forma que al hablar (supongo) debería otorgar  al lenguaje escrito.
Sé y comprendo que cada uno hace lo que sabe o puede, con mas o menos aptitud unos publicáis libros o aunque no lo hagáis tenéis conocimientos de la lengua que os permite expresaros con una fluidez digna de poder pasar cualquier criba en estilos y demás características que definen un buen escrito.
No es que menosprecie mi narrativa, pues cuando la escribo y la doy a conocer es porque me llena y me hace sentir sensaciones placenteras que al leer lo que he escrito me gusta como queda; además de estar en un amplio grupo de gente que a través de las historias unas veces y de las rimas otras, llenamos una aspiración o deseo que nos satisface hasta el punto que cada uno establezcamos como justo.
También de los rollos que se me pasan por la cabeza, echo mano de ellos para tirar balones fuera de la portería, y que no se acumulen en las redes de la locura, o haciendo otro símil, suelto lastre para que no se hunda el barco; pues de alguna manera debo controlar las neuronas que sin control puedan hacerme un tres catorce en cualquier momento.
Esto sí me lo tenéis que reconocer: escribir relaja y quita tensiones pasadas o duraderas en el tiempo, y que con unas palabras desinflamos, desechamos las sobras que nos atormentan, inquietan, afectan en mayor o menor grado; las palabras que se juntan nos hacen sentir mundos paralelos, dimensiones donde poder perdernos o buscarnos, quién sabe las puertas que se pueden abrir con tan solo imaginar una historia; un verso de cualquier estrofa hasta donde puede llegar a entusiasmar, incluso una frase leída en el momento preciso puede sacar un sentimiento que creíamos perdido.
Otro día. Una semana. Otro relato. Un poema. Estoy de una manera u otra atrapado en un vocabulario que entrelaza las letras de tal manera que, aunque intente forzar la tensión de la unión de vocablos, siempre vuelvo al centro impulsado por esa misma elasticidad que he ocasionado al dejar de escribir, qué maravilloso círculo vicioso del que nunca podré salir, creo.
En un momento dos versos se aparean y cunde la esperanza, un soneto, o una décima, tal vez un romance salva una noche difícil, cubre el insomnio, alerta la imaginación y descubre una sonrisa.
No soy poeta, ni lo pretendo; mas rimar las palabras sintiendo el corazón palpitar de emoción, también cubre un espacio que ansía ser descubierto, pues las variaciones y posibilidades que otorgan al recitarlas abren expectativas inimaginables dentro de la conciencia dormida por la apatía.
Tan vez la inactividad mostrada hasta ahora, se deba a mi falta de ingenio, o mi escasa voluntad para combinar con otras actividades rutinarias que ocupan o desocupan el tiempo que empleo en la ensoñación.
Quizá me propuse tomar el tiempo que emplean sus señorías congresistas y senatoriales en empezar a trabajar, como un paralelismo con mi actitud hacia el palabrerío, que unas veces me ata y otras me suelta para elegir el modo y frecuencia con la que me expreso.
Había una vez... Cuentan que... Pueden ser comienzos espectaculares para el desarrollo de cualquier trola, así como un fracaso o el ridiculo mas espantoso que se transcriba en long time, y aún así, nos embarcamos remando con velas desplegadas cuán esclavos de las palabras que sujetos por grilletes no abandonamos el barco ni aunque el capitán lo haya hecho y solo salgan de nuestra boca burbujas.
No prometo nada pues nada debo y si algo he de pagar, que sea la palabra quien me exija el cobro de mi osadía por publicar.
Veremos cómo transcurre este presente continuo que nos exige cada vez más, o menos según se lea aquello que se mira.
Ya está bien por esta, que va pareciendo algo que no es y puede que se convierta en lo que parece.
Ta luego.


lunes, 2 de enero de 2017

EN ESTE LADO

  
                              

Plaza de Huéscar. Reproducción de fotografía. Acrílico. S.P.V.



                              



Voy a empezar el año     
olvidando lo que ya pasó
entre pitos silbando arrasó
la flauta, obra de un castaño
por motivos de antaño
hemos bregado de nuevo
esperando el relevo
que nos dé más ilusión
al hacer la comparación 
ni a contarlo me atrevo.

Con un mismo sueño espero    
elevar un deseo caído
que solo aguarda y pido
por su abandono refiero
en la de en medio austero
comenzará pareando
sin terminar asustando
aquello que tanto pensar
ruge para mistificar
el valor que va forjando

Para este que empieza     
nada vale, otra vuelta
la vida pasa resuelta
ya se olvidó, que crudeza
y de nuevo la pereza
nos quitará la mirada 
en la sonrisa truncada
de la realidad extraída
con esa entrada destruida
a la cueva encantada.




Fotografía de portada:Huéscar. http://www.turgranada.es/